Podemos afirmar que los miembros de la sociedad más avanzada persiguen seguridad porque son mayoritariamente adversos al riesgo, es decir, porque valoran negativamente las contingencias que condicionan los más variados aspectos de sus vidas. Para minimizar tales contingencias inciertas, hemos creado muchos instrumentos que nos ofrecen más o menos seguridad a más o menos precio. El contrato de seguro es uno de ellos.

En este sentido, estamos dispuestos a pagar una cantidad de dinero o de incurrir en ciertos costes, para evitar la ocurrencia de determinadas contingencias inciertas. Y las aseguradoras cobran un importe diferente a cada grupo de riesgo delimitado previamente mediante factores actuariales, tales como la edad, la ocupación, la localización geográfica y, asimismo, el sexo.
Sin embargo, el 13 de diciembre de 2004 el Consejo de la Unión Europea adoptó por unanimidad una Directiva (Directiva 2004/113/CE, objeto de estudio) por la cual se prohíbe la discriminación por razón de sexo en el acceso al mercado de bienes y servicios disponibles al público y proporcionados fuera del ámbito de la vida privada y familiar.
Obviamente la Directiva ha suscitado una gran polémica en el sector asegurador, ya que impone a las compañías la obligación de erradicar las actuales prácticas diferenciadoras por razón de sexo, aunque se pueden permitir diferencias justificadas demostrables.
Hay que tener en cuenta que “las tarifas de primas deberán ser suficientes, según hipótesis actuariales razonables, para permitir a la entidad aseguradora satisfacer el conjunto de las obligaciones derivadas de los contratos de seguro y, en particular, constituir las provisiones técnicas adecuadas”, según establece el artículo 24.3 de la Ley 30/1995 de 8 de noviembre, de Ordenacion y Supervisión de los Seguros Privados.
En concreto, la Ciencia Actuarial se ocupa pues, de valorar dichas obligaciones,y para ello se vale de la matemática financiera y la estadística actuarial, esta última aportando el estudio del fenómeno aleatorio que constituye el riesgo cubierto en toda operación de seguro.
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La semana pasada hice un curso de valoración de empresas enfocado al negocio M&A. La duda es, valorar una empresa es ciencia o un arte.
El seguro… ciencia o arte?. La igualdad de sexos en los seguros? es una ciencia.
La “actuarización” de seguros es una ciencia, llena de riesgos. Lo que es un “arte” es comercializarlos y ajustar políticas de riesgos con políticas comerciales. Para mi el problema es quién manda dentro del management de una aseguradora, si el área comercial o el de los actuarios. El colegeo no vale, y eso puede estar siendo foco de multiples riesgos y contingencias. El actuario ajusta sus estudios con las políticas comerciales o es el área comercial el que adapta las herramientas de marketing a los datos dados…
Sobre esto podrás seguir hablandonos en tu blog. El tema de riesgos y pricing es importante, ¿hasta donde alcanza la independencia de estos valores dentro del organigrama de una aseguradora? Esta bien conocer como son las aseguradoras por dentro dentro de una visión comparada entre los actores del sector.
Enhorabuena por los últimos artículos, la calidad de los títulos – temas del mes de mayo es muy buena y actual. Que siga el debate…
Comentar por Gregorio — 31 mayo, 2010 #