Archivo del mes: marzo, 2010
Escrito por Adrian Couceiro el 3 marzo, 2010
Para la modelización y cálculo de las anteriores opciones de garantía deben valorarse, en primera instancia, los riesgos más significativos, que serían los siguientes:
- Riesgo de comportamiento del asegurado (por ejemplo: rescates, cambios entre cestas de fondos o activos estructurados, etc.).
- Riesgo de mortalidad/longevidad.
- Riesgo de mercado (volatilidad, tipo de interés, variación subyacente, etc.).
- Riesgo de contraparte. (pérdida potencial en que incurre el asegurador de un activo financiero, debido al incumplimiento de la empresa, banco o institución que emitió el activo en el que se invirtió la prima)
- Riesgo operacional.
Dado el elevado número de riesgos que incorporan las anteriores garantías es conveniente poner en marcha sistemas de mitigación de dichos riesgos. Actualmente existen dos estrategias de mitigación de las opciones concedidas en el pasivo:
a) Mediante contratos de Reaseguro.
b) Cobertura financiera:
- Estática: consiste en la compra al inicio de una determinada cartera de activos cerrándolo con los pasivos que se tengan. Este sistema no se ajusta periódicamente. Esta cobertura se suele realizar con el apoyo de un banco de inversión a cambio de un coste por parte de la aseguradora.
- Dinámica: consiste en la compra por parte de la aseguradora de una cartera de activos líquidos para cubrir a los pasivos por un período corto de tiempo e ir ajustando la cartera muy frecuentemente. En general, la cobertura dinámica se basa en calcular la sensibilidad de los pasivos ante variaciones del subyacente. La técnica que se suele utilizar es mediante las denominadas “griegas” [1].
En Estados Unidos se utiliza mayoritariamente una cobertura dinámica mientras que en el Reino Unido la tendencia es utilizar la cobertura estática.
Tal como se ha mencionado al inicio de esta descripción, la valoración de las opciones y garantías implícitas en estos contratos constituyen fuentes de riesgo significativo. Su importancia es la razón del énfasis que tanto el proyecto Solvencia 2 como los principios del European Embedded Value ponen en la valoración de las opciones y garantías implícitas en los contratos de seguros.
A este riesgo cuantitativo se une el riesgo operacional asociado a la compleja gestión de las inversiones afectas a estos contratos, en especial teniendo en cuenta las facultades otorgadas al tomador para cambiar discrecionalmente los activos de referencia bajo determinadas restricciones. Por su propia naturaleza se trata, pues, de seguros que sólo debieran ser comercializados por aseguradoras con fuertes estructuras de control interno.
[1] Bajo la denominación ‘griegas’ se hace referencia a la gestión basada en productos derivados, en particular a la variación de la exposición total al riesgo determinada mediante la sensibilidad del derivado a variaciones en los tipos de interés libres de riesgo, de los activos subyacentes, de la volatilidad del precio de los activos subyacentes, del paso del tiempo, etc.
Escrito por Adrian Couceiro el 2 marzo, 2010
Esta modalidad de seguro de vida tiene como finalidad principal la percepción de un capital en una fecha prefijada, o cuando el asegurado alcance una determinada edad. Además suele incluir una cobertura complementaria por fallecimiento. Las primas suelen ser temporales, y su cuantía, constante o variable.

Se suelen diferenciar tres categorías de seguros de ahorro:
a) Productos cuasibancarios, sin riesgo financiero. Poseen un tipo de interés garantizado y pueden incorporar una cláusula de participación en beneficios. Las prestaciones de estos productos son similares a las de un depósito financiero desde el punto de vista del tomador.
b) Productos cuasibancarios, con riesgo financiero. Los seguros más característicos de esta categoría son los denominados Unit-Linked y productos asimilables, en los cuales el tomador asume el riesgo de la inversión, sin comprometer rentabilidad garantizada alguna. El rendimiento otorgado al tomador depende de la rentabilidad generada por los activos que el tomador ha designado como referencia en el contrato de seguro.
El hecho de que el tomador asuma el riesgo de la inversión no excluye que el asegurador no se encuentre expuesto a otros riesgos con este producto, riesgos que hay que identificar, medir y prevenir:
b.1. Riesgo sobre los gastos de administración. En estos seguros los gastos de administración se financian con un recargo en forma de porcentaje que se detrae al Fondo Acumulado. En caso de que dicho Fondo Acumulado se redujese repentinamente por una caída en los mercados financieros, se vería obligado a hacer frente a los mismos gastos de administración reales, sin la posibilidad de incrementar el recargo para gastos durante la anualidad en curso, durante varias anualidades posteriores o durante todo el contrato.
b.2. El riesgo de crédito del emisor de los activos en los que se materializa la prima, pues la prestación que tiene que recibir el tomador, depende de un determinado activo cuyo riesgo de crédito no asume él, sino la compañía de seguros y por tanto tiene que ser controlado por ésta.
b.3. Riesgo de desfase entre la cesta de activos en los que se invierte la prima y la cesta de activos identificada en el contrato de seguro para cuantificar las prestaciones del contrato. Esta situación puede presentarse si la cesta de activos identificada en el contrato de seguro es compleja o si el asegurador decide intentar obtener un margen adicional invirtiendo en los activos más importantes de la cesta, pero no en todos los que tiene asignados en la Provisión Matemática, pudiéndose producir un descuadre en la rentabilidad.
c) Productos de ahorro a largo plazo. Son aquellos productos cuya cobertura principal es la “jubilación” y como complementarias el “fallecimiento” y la “invalidez”. Surge como producto competidor al plan de pensiones, dado que es rescatable en cualquier momento y gozó siempre de una buena fiscalidad. (p.e. PIAS).
Escrito por Adrian Couceiro el 1 marzo, 2010
Esta modalidad de seguro de vida tiene como finalidad principal la protección de los beneficiarios designados por el tomador en caso del fallecimiento del asegurado por cualquier causa.

El más popular es el Seguro Temporal Anual Renovable (TAR), cuya cobertura principal es el fallecimiento por cualquier causa, garantizada mediante un capital y cuyas coberturas complementarias más comunes son la invalidez permanente absoluta, el fallecimiento por accidente (doble indemnización) y fallecimiento por accidente de circulación (triple indemnización). Es habitual su contratación al concertar un préstamo o al hacer un viaje.
Las siguientes características merecen especial atención:
1) Las primas a las que se comercializan estos seguros incluyen un amplio margen de beneficio para la empresa, derivado del uso de tablas de mortalidad muy conservadoras.
2) Determinadas carteras presentan una alta tasa de renovación. (p.e. las carteras de seguros ligadas a otros productos: hipotecas, tarjetas de crédito…)
3) Cuando se valoran con un “enfoque económico” (por ejemplo, en el cálculo del European Embedded Value[1] o en el estudio de impacto QIS 4 del proyecto Solvencia 2), en vez de constituir un pasivo (Provisión Técnica), llegan a constituir un activo relevante por el valor actual de los beneficios esperados de la anualidad en curso y de las renovaciones posteriores.
Otra modalidad de seguro de vida relevante es el Seguro de Vida Entera, en virtud del cual se cubre el riesgo de fallecimiento “durante toda la vida del asegurado”, por lo que en esta modalidad el asegurador en todo caso tendrá que pagar la prestación, si bien es incierta la fecha en la que ésta se producirá y en su caso, las primas periódicas a recibir. Las primas pueden ser constantes o variables, y su cuantía depende de que sean temporales, vitalicias o únicas.
[1] European Embedded Value: Bajo esta denominación se hace referencia a una serie de “principios” emitidos por el C.F.O. Forum, con el objeto de homogeneizar la información que se ofrece al mercado sobre el valor creado para el accionista por las compañías de seguros de vida en cada ejercicio. Las citadas valoraciones tienen en cuenta tanto los activos libres en exceso de las provisiones técnicas y requisitos de capital, como el valor actual del negocio en vigor, diferenciando entre el negocio que se emitió en ejercicios anteriores y el negocio ‘nuevo’ generado en el último ejercicio. No se considera el valor de los nuevos contratos a emitir en ejercicios futuros (si bien en el caso de seguros anuales renovables, su tasa de permanencia es tenida en cuenta bajo determinadas condiciones).
VIA / Elaboración propia.
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